Cuándo el consumo se vuelve un trastorno
El límite no lo marca la cantidad ni la sustancia, sino la pérdida de control y la persistencia a pesar del daño. Una persona puede tener un trastorno por consumo bebiendo sólo los fines de semana, y otra puede beber a diario sin cumplir criterios. Lo que define el cuadro es la relación con la sustancia, no el volumen.
Señales de que el consumo dejó de ser controlado
En Chile, el alcohol sigue siendo la sustancia de mayor impacto sanitario en población adulta, seguida por el cannabis y por el uso no supervisado de benzodiacepinas. El consumo de fármacos indicados por un médico, cuando escapa del control de la indicación, es una forma de consumo problemático que con frecuencia pasa desapercibida.
Qué es la patología dual
La patología dual es la coexistencia de un trastorno mental y un trastorno por consumo de sustancias en la misma persona. No es una excepción: es lo habitual. Una proporción muy alta de los pacientes con consumo problemático tiene además un cuadro psiquiátrico, y viceversa.
La pregunta de cuál vino primero suele ser menos útil de lo que parece. Lo que importa clínicamente es que ambos se retroalimentan:
El consumo como automedicación
Alcohol para dormir o para bajar la ansiedad, cannabis para desconectarse, estimulantes para rendir. Alivia en el momento y empeora el cuadro de base a mediano plazo. Es especialmente frecuente en trastornos de ansiedad y en insomnio.
El consumo como causa o detonante
El consumo sostenido produce cuadros depresivos, ansiosos y, en el caso de cannabis y estimulantes, puede precipitar episodios psicóticos o descompensar un trastorno bipolar.
El error terapéutico más común es tratar uno y dejar el otro para después. Enviar a un paciente a «resolver primero el consumo» y luego tratar la depresión —o al revés— es la receta del fracaso. El abordaje debe ser simultáneo, en el mismo plan de tratamiento.
Las sustancias más frecuentes en consulta
Alcohol
La más normalizada y la de mayor impacto. Produce o agrava cuadros depresivos y ansiosos, fragmenta el sueño, interactúa con múltiples medicamentos y su abstinencia puede ser médicamente grave. La suspensión en un bebedor de larga data no debe hacerse sin supervisión médica.
Benzodiacepinas y fármacos para dormir
Habitualmente el consumo empezó con una indicación legítima. Con los meses aparece tolerancia, y la dosis que antes servía deja de hacerlo. La retirada debe ser gradual y planificada: suspenderlas de golpe es peligroso y produce un rebote intenso.
Cannabis
Su percepción de inocuidad es alta y su impacto clínico, subestimado. Puede producir cuadros amotivacionales, deterioro cognitivo reversible, ansiedad y, en personas vulnerables, precipitar episodios psicóticos.
Cocaína y estimulantes
Asociados a insomnio grave, cuadros de ansiedad intensa, sintomatología psicótica y descompensaciones anímicas. La fase de bajada produce con frecuencia estados depresivos intensos.
Cómo se evalúa
La evaluación del consumo requiere un espacio donde el paciente pueda decir la verdad sin sentirse juzgado, porque la información honesta es lo que hace posible un tratamiento útil. En psiquiatría de adultos en Soroa Salud la evaluación incluye:
- Historia detallada del consumo: qué, cuánto, desde cuándo, en qué contexto, con qué función
- Intentos previos de reducción o abandono y qué ocurrió en cada uno
- Búsqueda activa del trastorno psiquiátrico asociado, que está presente en la mayoría de los casos
- Evaluación del riesgo de abstinencia, especialmente con alcohol y benzodiacepinas
- Impacto en el funcionamiento laboral, familiar, legal y económico
- Evaluación médica del daño acumulado y exámenes correspondientes
- Mapeo de la red de apoyo y del momento motivacional real del paciente
La formación específica en adicciones y en patología dual de la Dra. Gorrín, sumada a su experiencia en salas de agudos y equipos comunitarios, está orientada precisamente a este escenario: cuadros donde el consumo y el trastorno mental están entrelazados y donde tratar sólo uno no resuelve nada.
Tratamiento
1. Abordaje simultáneo
El trastorno mental y el consumo se tratan en paralelo, dentro del mismo plan y con los mismos objetivos. Esto incluye la elección cuidadosa de fármacos: algunos tienen mejor perfil en pacientes con consumo activo, y otros conviene evitarlos.
2. Manejo de la abstinencia cuando corresponde
En alcohol y benzodiacepinas, la suspensión debe planificarse médicamente. Existen esquemas de retirada graduada y tratamiento de los síntomas de abstinencia, y en algunos casos la desintoxicación requiere un entorno con supervisión.
3. Objetivos realistas y graduales
La abstinencia total es el objetivo en varios escenarios, pero no siempre es el punto de partida viable. Cuando el paciente no está en condiciones de comprometerse con ella, la reducción de daños —bajar cantidad y frecuencia, evitar las combinaciones más peligrosas, no conducir, proteger el sueño— mantiene al paciente en tratamiento y abre la puerta a objetivos mayores. Un paciente en tratamiento imperfecto está mejor que un paciente que abandonó.
4. Prevención de recaídas
- Identificación de situaciones, estados emocionales y personas que gatillan el consumo
- Estrategias concretas para el craving, entrenadas antes de que aparezca
- Reconstrucción de rutinas y de actividades sin consumo
- Tratamiento firme del insomnio, que es un detonante clásico de recaída
- Grupos de apoyo y programas comunitarios como complemento, no como sustituto
- Trabajo con la familia, cuidando el equilibrio entre apoyo y sobreprotección
La recaída forma parte del proceso en muchos casos y no significa que el tratamiento fracasó. Significa que hay información nueva sobre qué gatilló el consumo y qué parte del plan hay que ajustar. Lo que sí interrumpe la recuperación es abandonar el tratamiento después de una recaída por vergüenza.
Consultar no obliga a dejar de consumir mañana
Una primera evaluación sirve para entender qué papel cumple el consumo en su vida, qué cuadro puede haber detrás y qué objetivos son realistas hoy. El espacio es reservado y no hay juicio.
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- Ha intentado reducir o parar y no lo ha conseguido
- Bebe o consume para dormir, para calmarse o para rendir
- Personas cercanas le han manifestado preocupación por su consumo
- El consumo está afectando su trabajo, su economía o sus relaciones
- Necesita cada vez más cantidad para el mismo efecto
- Aparece malestar físico o psíquico cuando pasa un tiempo sin consumir
- Tiene un diagnóstico psiquiátrico y el tratamiento no funciona como debería
- Lleva meses o años con una benzodiacepina diaria y no sabe cómo salir
Importante: si lleva tiempo con consumo diario de alcohol o de benzodiacepinas, no suspenda de golpe por su cuenta. La abstinencia de estas sustancias puede ser médicamente peligrosa y debe manejarse con supervisión.
Aviso médico: este artículo tiene fines informativos y educativos. No sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento por parte de un profesional de salud mental. Si se identifica con lo descrito aquí, consulte con un médico psiquiatra. Si usted o alguien cercano está en riesgo inmediato, acuda a un servicio de urgencia o llame al SAMU 131; en Chile también está disponible la línea *4141 de Salud Responde, las 24 horas.

